El caso Clara

DESCRIPCIÓN

Clara es una niña de unos trece años. O eso parece. Porque Clara es también un experimento extremo de resultados inesperados.
Habéis respondido a un anuncio en la Universidad,
“Se necesitan estudiantes de ciencias para asistencia en laboratorio, razón…”
y ahora estáis atrapados. Clara os suplica, Clara os ayuda, ya no es materia, Clara es conciencia, voluntad pura. ¿Sabréis qué hacer sin que Clara os lo diga?

El padre de Clara, Norberto Etreros, nace en el seno de una larga estirpe de heterodoxos inventores y científicos que arranca con su bisabuelo Bonifacio Etreros en el último tramo del Siglo XIX, hacia 1883. Incansable viajero e investigador, traba amistad con gentes como Gaudí, Torres Quevedo, Pierre y Marie Curie o Eiffel entre otros. Esta inquietud se trasmite de padres a hijos, llegando la cumbre de la saga familiar con Norberto en los EEUU, a finales de los años 60 del siglo XX, cuando consigue un puesto en una de tantas agencias norteamericanas dedicadas a la investigación militar. Sin embargo poco después, dado su brillante ingenio, se le ofreció integrarse en la EED (Extreme Experiment Division), oscura y apenas conocida agencia, centrada en experimentos sobre estados alternativos de conciencia y fuentes telepáticas de transmisión de información. Allí pudo poner en práctica, con medios y discreción, todas las teorías que sobre la existencia misma de la conciencia como un algo ajeno a la materia se había estado formulando. Sin embargo, hasta para la EDD el trabajo de Norberto resultó excesivo, por lo que trataron de prescindir de él. Alertado de las intenciones de la Agencia (una mejora de sus propias capacidades fruto de sus investigaciones), logró escapar a tiempo llevándose gran parte de su trabajo consigo, básicamente el experimento catalogado como EQ12 y conocido por sus siglas C.L.A.R.A. (Conscience Layer Anti Reaction Artifact).

Se fue escondiendo en España en distintos lugares, desde la Cala de los alemanes en Cádiz hasta caseríos perdidos de Vizcaya entre Ea e Ispaster, mientras remontaba secretamente en un rincón discreto de la Costa Dorada su propio laboratorio, para asentarse finalmente allí, junto al mar del que sacaba parte de la energía necesaria para sus experimentos. En su huida se llevó consigo a la que hacía pasar por su hija Clara. Ésta realmente es el clon nº 7 de un ser humano experimental, aunque ella misma desconoce el alcance de esta circunstancia y a pesar de que sospecha que algo poco normal sucede consigo misma y con su presunto padre, pasa por ser una niña como cualquier otra, si bien de gustos un tanto diferentes al resto, música psicodélica de los Beatles o Pink Floïd, películas como La Guerra de las Galaxias, libros como La Isla del Tesoro, Sandokan, pero también Alicia en el País de las Maravillas o el Disney de Blancanieves.

Tal vez fuera un exceso de energía, quizás un fallo en los cálculos de la marea viva de ese día o la frecuencia vibratoria que alcanzó la melodía clave, el caso es que algo salió fuera de lo previsto. Una luz azul lo invadió todo mientras los equipos, las paredes, ellos se derretían como si una puerta interdimensional se hubiera abierto justo en cada eslabón de su cadena de ADN. Fue una especie de “singularidad atemporal” que duró como desde el inicio del Universo y al mismo tiempo no tardó un instante en desvanecerse. Todo y nada a la vez. De Norberto no hay razón, aunque algo de él en forma energética debe quedar por ahí. O vete tú a saber. En cuanto a Clara, el experimento en parte fue un “éxito”, su conciencia quedó impregnándolo todo, energía pura en estado sutil. Ahora en el cuarto de Clara permanece abierta la singularidad, sin tiempo ni espacio, pudiendo pasar cualquier cosa en cualquier momento… Solo la conciencia de Clara os podrá ayudar a escapar.

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diciembre 2018
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DIFICULTAD

Media-Alta

DURACIÓN

60'

TAMAÑO DE GRUPOS

2-6 personas

PORCENTAJE DE ESCAPE

50%

MEJOR TIEMPO

36' 36''